Singuladerm, un descubrimiento.

Hace un tiempo os hablé de los productos de farmacia que he estado usando últimamente. Uno de ellos era Xpert Minceur, el anticelulítico de Singuladerm que sigo usando ahora y que me está gustando bastante. Bueno, pues esta marca nos ha enviado un dossier de prensa sobre sus productos y filosofía, y os hago un resumen porque me ha parecido muy interesante.

Que conste que no me llevo un duro (ya quisiera yo que me pagaran las marcas por hablar de ellas, aunque fuera en especie), pero me parece que tienen unos productos faciales y corporales que satisfacen las necesidades de muchas de nosotras, y a precios competitivos. Además, el hecho de que sean de farmacia me da como más seguridad. ¿A vosotras no? Por cierto, el próximo producto que me compre de esta casa será el contorno de ojos Contour, porque es especial para bolsas, ojeras y arrugas (vamos, para las que lo tenemos todo).



Kiehl's, me habéis convencido

Os debía un post sobre las últimas adquisiciones que hice hace algún tiempo, pero estaba esperando a probar los productos el tiempo suficiente como para tener una opinión consistente. Y ya la tengo.


Algunos detalles

¡Buenas tardes!

Aquí me he sentado delante del ordenador, para deciros varias cositas que quiero comentar o que os debo. Aquí van:



-No puedo comentar en los blogs y ni siquiera en el mío, y por eso no contesto a vuestros comentarios. Pero, como siempre, os los agradezco mucho, mucho, mucho. Me dienan de odgudio y zatizfaddion (aunque no lleve muletas con claxon; y muelles).

-Para Anónimo: te dejo el enlace de la web del centro de belleza del que os he estado hablando estos días, para que tengas sus datos de contacto: http://salon-de-belleza-mym.es/ Está en Alcalá de Henares, por cierto.

-El otro día probé el truco de la aspirina para exfoliar el rostro y para los pies doloridos. Veredicto: es muy buena para exfoliar la cara; buenísima. Se te queda la piel suave, satinada, y los puntos negros de la nariz que me pueden ver desde la Estación Espacial Internacional (sin telescopio ni nada) están mucho más limpios y pequeños. Ha sido todo un descubrimiento. Eso sí, después de usar este truco hay que limpiar bien el lavabo del baño, que si no parece que Belén Esteban y Pocholo han estado por allí rondando y fiesteando. 

En el caso de los pies doloridos, creo que puse el agua demasiado fría y no noté bien el efecto, porque los pies me seguían doliendo pero más bien en plan Juanito Oiarzábal a punto de congelarse en el Himalaya (sin que Edurne Pasabán le rescatase...). Probaré el truco con agua tibia la próxima vez.

-Sabéis que me compré hace un tiempo un libro de Yoga en Diez Minutos (no la revista, sino diez minutos al día) con fotos, y después uno de Pilates para Dummies. Pues puede parecer un poco gilipollezco, pero me encanta. Y noto resultados. Ahora soy mucho más consciente de que tengo que mantener una buena postura. No llevo los hombros encogidos como si fuera el Sr. Burns, y tengo el ombligo soldado a la columna vertebral, y la espalda no me duele nada. Os recomiendo probar alguna de estas dos disciplinas, si podéis.

Y nada más. Espero escribir un post más entretenido estos días con mis últimas pruebas de productos que me han convencido y que no.

Entrevista a Juanan Roman, Studio Manager de Bobbi Brown

Como estamos teniendo un junio bastante atípico, con tanta tormenta, vamos a empezar el blog esta semana también de manera atípica. De manera atípica (jolines, que me repito más que el pepino, que está tan de moda esta semana también) pero por todo lo alto, porque hemos conseguido entrevistar a un gran profesional del maquillaje como es Juanan Román, Studio Manager de Bobbi Brown que ha accedido amablemente a contestar a algunas de nuestras preguntas. Atentas, porque nos dice cosas muy interesantes:



Experiencia: Maravillosa Limpieza de Cutis

Como os conté en el post anterior, estoy encantada porque he encontrado por fin un centro de belleza de lo más completo donde te hacen sentir como en casa, te aconsejan sobre lo que mejor te va y es muy asequible. 

Y no lo voy a dejar escapar. Ya he probado la manicura con el esmalte permanente Gelac y la limpieza de cutis, que os contaré ahora, y no me quiero perder sus tratamientos corporales porque seguro son una delicia y además siempre viene bien darse un capricho de este tipo (si se puede, claro).

El miércoles pedí cita para renovar el esmalte de uñas y hacerme una limpieza de cutis, que después de más de dos años ya tocaba. Así que allí que me planté. Como Ana estaba terminando con otros tratamientos, fue Manoli la que se encargó de hacerme la limpieza.

Qué gustazo, niñas. Qué relax. Con qué delicadeza me hizo todo. Y lo mejor es que me recibió con una sorpresa para mí: me dijo que tenía la piel bonita. ¡Yo! No me lo podía creer. En la vida me lo han dicho. Y eso que me estaba mirando con esa lupa de aumento con luz que tienen encima de la camilla… 

Pues sí, me dijo que tengo la piel bonita porque se nota que me la cuido. Y otra cosa no, pero cuidarme la piel sí que lo hago. Cómo no, con la tabarra que me ha dado desde los 14 años…



limpieza de cutis experiencia
Empezó el ritual de una manera que yo no me esperaba: repasándome las cejas. Les dio forma con las pinzas, me quitó con un poco de cera pelitos que yo no sabía cómo quitarme (básicamente: tengo un vello que casi me une las cejas con las sienes, pero es muy fino y se ve relativamente poco, y por eso nunca me lo había quitado; y el cambio fue ESPECTAULAR), y me dio un consejo: que no me depile las cejas demasiado por abajo, porque llega un momento en que los pelitos de arriba no tienen donde apoyarse y entonces se caen y es cuando las cejas se ven caídas y despeinadas. 

Y entonces empezó el ritual. Limpieza y desmaquillado, tónico, un producto que no sé qué era (ya sabéis que en estas ocasiones una está súper relajada y no va a estar todo el rato volviéndose a ver qué cogen y qué utilizan para cada paso), y vapor durante unos minutos. 

Extracción de los puntos negros (muy suave, nada de salvajadas como hacen otras), sobretodo en la nariz, que la tengo como un colador de tanto punto negro, y exfoliante. Y exfoliante. Y exfoliante. No, no me he vuelto loca dándole a la tecla, es que fue muy insistente con el exfoliante, masajeándolo muy bien, e insistiendo sobre todo en la zona de la mandíbula. Lo cual dio un gran resultado, porque tengo la piel suaaaaaaaaaaaaaave. A continuación, después de otros productos que tampoco sé qué eran, una mascarilla fresquita. 

Me la dejó actuar un rato que no puedo saber cuánto fue porque me quedé medio dormida, medio en trance. Y finalizó con un contorno de ojos, y algunas brumas y cremas más en el rostro.

Os podéis imaginar cómo me quedé… Pues más suave que un guante, y no hablo sólo de la piel. Estaba relajadísima. Y lo mejor es que la piel y la cara las tenía relajadas y sin ningún signo de maltrato, como a veces pasa. Pura suavidad y relajamiento facial. Vamos, que me veo en el espejo y me encanto amí misma:






Por cierto, Manoli me dio un truco más que interesante: para los puntos negros de la nariz es muy efectivo hacer una pasta con una aspirina y un poco de agua, ponérsela y dejarla actuar un rato, y aclarar. Los resultados son increíbles y pienso probarlos en breve (esta mañana me he hecho ya con una cajita).

Y también es mano de santo para los pies cansados y doloridos echar una aspirina en agua templada y meterlos ahí un ratito. Si lo llego a saber el domingo pasado... 

También me dijo que antes de exfoliarse es muy efectivo pasarse un cepillito de esos para la limpieza facial por las zonas con más puntos negros.

¿Qué más se puede pedir? Pues salir del centro con unas uñas preciosas y la sensación de haber pasado una tarde súper agradable y con unas conversaciones muy interesantes con estas dos encantadoras personas.

Cualquier consulta en comentarios o ministeriobelleza@gmail.com !

De uñas

Como os decía en el post anterior, vengo cargada de novedades. Productos nuevos que he comprado o que pienso comprar, personas muy interesantes que he conocido de una manera u otra, y tratamientos experimentados y que quiero contaros.

Y empiezo por esto último, por los tratamientos. Os confieso una cosa: cuando me imagino mi vida ideal, ésa que nunca se cumple, aparte de imaginarme no teniendo que trabajar ni preocuparme por el dinero (ayyyyyy), disponiendo de mi tiempo como me dé la gana, pudiendo ir a hacer Pilates, y yoga, y ejercicio, y haciendo cursos de inglés, de alemán y de japonés, viajando y descansando, haciendo mil cosas que ahora no puedo hacer, me imagino tumbada en una camilla y recibiendo maravillosos tratamientos de belleza. De ésos que te hacen cambiar la cara como lo ha hecho Letizia Ortiz (que hay que ver lo que se ha relajado la expresión a esta chica), o tener un cuerpo que casi flota en el aire de tanta armonía. De los que, desgraciadamente, cuestan una pasta y además exigen tiempo.

Pero eso era antes. Porque he descubierto un centro donde tienen una variedad de tratamientos enorme y para todo: limpiezas de cutis, tratamientos para el acné y las marcas, tratamientos para el contorno de ojos, manicuras y pedicuras sensacionales, masajes remodelantes, anticelulíticos y drenantes, fisioterapia, maquillaje y depilaciones (vamos, todo lo que yo necesito, que estoy fatal!!!) Muy cerca de mi casa, con lo cual en tiempo ahorraría bastante. A muy buen precio, lo cual es mejor todavía. Y con una atención muy agradable (cosa que, desgraciadamente, cada vez cuesta más encontrar, como me pasó en la pelu la semana pasada). Desde luego, conmigo han encontrado un filón, porque pienso empezar y no parar (si mi cuenta corriente me lo permite, claro).


De momento, lo que ya he probado ha sido la manicura con el esmalte de larga duración Gelac. No, no me estoy confundiendo con el Shellac, es que éste se llama así. Pero la filosofía es la misma: un esmalte que dura mucho tiempo (hasta dos semanas), que se seca con una lámpara de rayos UV y que tiene un brillo espectacular. Yo tenía muchas ganas de probarlo porque ya sabéis que me hago la manicura en casa y me queda muy bien, pero da mucha rabia que se descascarille el esmalte en cuanto friegas dos platos. Y más cuando es la manicura francesa, con lo que se tarda en hacer bien. Así que hace dos semanas le pedí cita a Ana para hacerme esta manicura.

El tratamiento tarda unos 40 minutos (un poco más cuando no es la primera vez que te la haces, porque te tiene que quitar el esmalte anterior con acetona dejándotela actuar durante unos diez minutos), y es una manicura al uso con la salvedad de que, como os decía, las uñas se secan en una lámpara de rayos UV para fijar el esmalte. De hecho, se seca instantáneamente, y es rarísimo poder pagar sin preocuparte de estropearte las uñas con el monedero.

Lo mejor, aparte del brillo espectacular que se queda, es el hecho de que dure tantísimo. Ya os decía, llevaba semana y media con ellas y sólo se me ha estropeado un poco en alguna uña porque el fin de semana tuve que echar una mano en el lounge y el limón de las copas es malísimo para eso, y porque me han crecido las uñas, pero salvo por eso estaban perfectas. Y lo mejor es que puedes ponerte una capa de brillo, pulirlas o incluso poner un esmalte normal encima (que es lo que yo he hecho) para mantenerlas hasta tu cita en el centro.


Y el precio no tiene competencia: 20€. Me parece genial para una manicura tan bien hecha y que dure tanto.

Ayer por la tarde fui a renovarla, y las tengo de nuevo preciosas. Volví a ponerme el rojo porque es un color que me gusta mucho, pero hay bastante variedad de colores, incluida la francesa.

Y de paso me hice una limpieza de cutis, que después de las sesiones de sauna y baño turco en el spa de Sober me saqué tres puntos negros de la cara que parecían melones. Os lo contaré en otro post, porque fue fantástica y además me dieron algunos trucos interesantes…