Año nuevo, post nuevo. Y completito.

Feliz año nuevo!!!!!!


En las noticias de La Sexta han dicho hoy los expertos en protocolo que a 4 de enero ya no toca decirlo, pero yo os lo digo porque no os saludo desde antes del 31, porque os lo merecéis, y porque me da la gana. Ya sabéis cómo soy.


Aquí me tenéis, de vuelta, y espero que con las pilas cargadas para muchos posts (inspiración, ven a mí…). Pero el primero de este año no va a ser de cosméticos, maquillaje o peinados. Éste va de moda. Con esto de que empiezan las rebajas, y como mi intención es no comprarme nada o casi nada esta vez por aquello de ahorrar (cosa que no hice cuando os prometí que no me compraba ni un potingue más hace cuatro meses), me he metido en mi armario a ver qué tengo para aprovechar, estrenar y combinar, y que no parezca que repito siempre la ropa que llevo. Además, tenía algunas cosas que compré hace tiempo y fueron auténticas gangas y que no os he enseñado, por lo que aprovecho también.


Por ejemplo, y hablando de aprovechar, hoy me he puesto, mucho tiempo después, mi vestido de tweed. Es un vestido de invierno, calentito, gris, con falda tipo lápiz que llega por encima de las rodillas y muy favorecedor, de Blanco. ¿El problema? Que es de manga corta. ¿A quién se le ocurre hacer un vestido de tweed, grueso, de un color invernal, pero de manga corta? Y, peor, ¿a quién se le ocurre comprárselo? ¡A mí! En verano, obviamente, no me lo puedo poner. Y en invierno, sin nada debajo, me quedo pajarillo con él. Pero el otro día vi en la tele una idea que me gustó mucho y que es la siguiente: me he puesto el vestido con una camisa negra de manga larga debajo (bueno, y con una camiseta de tirantes, y una de manga larga debajo de la camisa, que mi madre diría que voy a criar pollos pero estoy súper calentita). Así, se me ven las mangas de la camisa, y como el vestido tiene cuello redondo el cuello de la camisa también se ve bonito. En resumen: ya tengo un outfit más para este invierno, para ir arreglada, cómoda y calentita. La lástima: que no tengo foto para enseñaros. Lo dejamos para otra.


Pero empiezo a enseñaros las cosas que voy a usar mucho este invierno:


La primera es una cartera de mano que vi en el escaparate de la tienda Caparica (en Alcalá de Henares, por si os interesa) y que me llamó mucho la atención por el color y por el estampado tan de moda. Es ésta:



¿Verdad que es la caña? Pues lo mejor es el precio: 9€!!! Lógicamente, no me resistí y además compré otra, la que veis aquí, para hacer un regalo. Que conste que aún no me había hecho la promesa de no comprar nada estas rebajas.




Otra prenda de esta misma tienda, que me regaló mi chico hace unos meses, y que estaba deseando tener, es este chaleco de pelo:




Al ser negro, combina con muchas cosas, más o menos informales según la ocasión. Es súper calentito, y costó 25€. Vamos, menos que alguno que he visto en la tienda de los chinos, y os aseguro que éste es bueno (sintético, pero bueno).


Hablando de chinos, hace un par de semanas entré en una tienda de estas, que proliferan mucho ahora en el centro de Alcalá (cosas de la crisis), por dar una vuelta, y no me pude resistir a comprarme algo que a lo mejor al verlo os choca un poco por lo de abuela que tiene:




Sí, es un poncho (o toquilla, que diría mi madre) de lana. Pero en un color caldera que lo hace moderno, además de con un cuello medio chimenea que favorece mucho. Calentito. Y por 3€. Sí, no me he comido ninguna cifra. 3 eurillos.


Un poncho que además queda fenomenal con unos vaqueros pitillo y mis botas nuevas:




De ante, color caldera también con unas decoraciones en dorado, con tacón y un poco de plataforma, cómodas, y que me costaron 20€ (y valían originalmente 159€) en las rebajas de verano de Hazel. En realidad no iba buscando botas, como es normal en agosto, pero fue verlas, enamorarme, y volverme loca con el precio.


Cambiando de tercio, pasamos a los vestidos. Los dos últimos que me he comprado cayeron hace tres meses en Primark. Tuve que rebuscar, como suele pasar en esta cadena para encontrar cosas chulas (pero siempre hay, y muchas), pero mirad:



Este vestido de encaje blanco me encantó nada más verlo porque además tenía el mismo corte que el vestido de Mango que Letizia llevó cuando visitó la fábrica, ¿lo recordáis? Queda muy favorecedor en verano, con sandalias, y en invierno con medias negras tupidas y salones negros, que es como lo llevé en Nochevieja (las que seáis amigas mías en FB podéis ver alguna foto). Precio: 21€. Anécdota: esa misma noche, una chica lo llevaba también...



Este otro vestido me pareció súper práctico, cómodo, y sencillo. En invierno me lo estoy poniendo con leggins y botas planas negras, y en verano lo pondré con sandalias de cuña. Precio: 13€.



Y, por último, un top también de Primark que me estoy poniendo mucho:


Me encantó la combinación de colores y lo favorecedor que es el fucsia, el corte de la manga al codo y el tejido, que es apto también para el verano. Precio: 12€.


En fin, ¿qué os parecen las “compras” que he hecho hoy en mi armario?

Banco de pruebas cosméticas

Tanta gente por la calle, en las tiendas, corriendo de un lado a otro, con este frío, cenas multitudinarias de Nochebuena, atracones de polvorones y mantecados, compras de regalos de última hora “quenomehadadotiempo”, pensar qué te vas a poner, probarte el maquillaje, ver que lo que tenías pensado no te queda bien… ¡Me encanta la Navidad! Y no lo digo irónicamente, no, en serio, me gusta la Navidad. Aunque ahora mismo tengo un nervio en el estómago no sé por qué, que el alfajor se me está atravesando. En fin.

Con tanto ajetreo (y que no me apetecía escribir, la verdad) hay unos cuantos productos que he estado probando desde hace tiempo y de los que no he hablado, así que aquí va la revisión:

-La crema BB de Garnier, que la llevo usando un mes. No puedo decir otra cosa más que ¡me encanta! Da buen tono, uniformiza, deja la piel suave y con muy buen aspecto, y al mismo tiempo es muy natural. Si le tengo que poner una pega sería sólo que cuesta un poco extenderla porque no es muy fluida. Pero nada más. Ni siquiera me da más brillos que otras cremas, como había leído por ahí antes de probarla. Diría que repetiré seguro, pero cuando acabe con el arsenal de cremas que tengo ya…




Regalitos de Navidad

Ya tocaba. Las fechas han llegado. Y era impepinable, las Navidades están aquí y hay que cumplir con las tradiciones. Por eso yo ya he comprado los regalos de Navidad. Sí. Pero para mí. ¡Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Porque me hace mucha gracia eso de la gente que dice “Uy, a mí es que me encanta hacer regalos. Me gusta más regalar que que me regalen”. ¡¡¡¡¡Y una mierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!! ¡¡¡¡¡No me lo creoooooooooooooo!!!!!



Sí, chicas, siento ser así de cínica, de bruta o de animal, pero es que a mí no me la dan. Que es muy bonito ver la cara que pone la gente cuando abre un regalo que le haces (sobretodo si le gusta, porque como no le guste…), pero es un coñazo regalar. ¿O no? Porque cuando regalas, sinceramente, ponte primero a pensar qué narices le regalas este año, segundo, a encontrarlo, tercero, a hacer cola para probar, para mirar, para pagar, y cuarto, a soltar las perras (Y que conste que no suelo tener ningún problema en gastarme lo que me sea cuando veo algo que me parece ideal para una persona determinada).


Y cuando te regalan… Ay, cuando te regalan, es fantástico sentir la emoción del “¿Qué será? ¿Será eso que tanto tiempo he deseado? ¿Eso de lo que tantas pistas le he dado?”, pero es una mierda ver que, otra vez, no han acertado. O, peor, que se han quedado cortos.
Así que, como este año no veo yo mucho regalo a la vista para mí, decidí ponerme manos a la obra y hacerme yo un regalito, que para eso me quiero más que nadie. El problema es que, como siempre, se me ha ido un poco la cabeza, y ha caído más de uno. Y porque me estoy controlando con las tiendas online (¡Amancio, cabrón!), que si no…


El primero de ellos ha sido una suscripción a Glossy Box. Por si no lo conocéis, es una web en la que cada mes te envían a casa (previo pago de 10€, claro) una cajita con 5 muestras de diferentes productos de belleza (para el rostro, para el pelo, para el cuerpo, algún maquillaje) para que los pruebes. Luego, en la web, puedes dejar tus opiniones sobre los productos e ir acumulando puntos que luego canjeas por más cajas. Bueno, pues hoy me ha llegado mi primera caja y no sé si será porque es especial de Navidad, pero me ha encantado. Viene súper bien preparada, monísima, y trae una espuma de baño de Rituals en tamaño venta, un bálsamos labial de Apivita también en tamaño venta, una muestra de una crema de Elizabeth Arden que en el mercado vale 200€ o por ahí (la crema entera, no la muestra…), una espuma limpiadora facial purificante (no me acuerdo de la marca) y una brocha de maquillaje grande que también es la leche. Total, que aún no he probado nada, pero me encanta todo. Ya os contaré cómo es la próxima caja y si merece la pena, pero al menos ésta me parece que sí.












El segundo regalito que me he hecho es un pedido en Kiehl’s. He estado probando durante un mes (sí, un mes, y poniéndomelas cada noche, que es que las muestras de Kiehl’s son de las que duran mogollón) el serum Midnight Recovery y el contorno de ojos de la misma línea. Ambos prometen reparar la piel durante la noche para levantarte con menos líneas, menos signos de cansancio, menos ojeras y menos bolsas. Y estoy flipada con los resultados. Pero sobretodo, sobretodo, porque con ellos duermo como una enana!!!! Están formulados con aceites esenciales, entre ellos uno de lavanda, que te relajan muchísimo. Vamos, tanto que desde que los uso no tengo narices de levantarme pronto para hacer ejercicio. Tengo la piel de la cara maravillosa, pero el culo se me está empezando a caer. No sé yo si esto compensa…




En fin, que de paso, y ya que me ahorraba los gastos de envío y me mandarán unas cuantas muestras de otros productos, he aprovechado y le he comprado a mi chico la hidratante Facial Fuel, que está especialmente formulada para los hombres porque es súper ligera. Desde hace un tiempo me ha dicho que la crema que siempre ha usado le está empezando a dejar más sensación de grasa, y como se niega a gastarse mucho dinero en una crema por más que yo se la recomiende, se la voy a regalar (que no es que sea tan cara, son 39€ que yo creo que merecen la pena). Así me quito también un poco de sentimiento de culpa. Que el que no se consuela es porque no quiere!!!


Aunque, ahora que lo pienso, esos son los dos (bueno, tres) únicos regalos que me he hecho estas Navidades, así que no son nada como para fustigarse, ¿verdad? Lo mismo hasta puedo aprovechar y mirar si en las tiendas online encuentro esos botines negros de cuña que no encuentro en ningún sitio (Amancio, lo de antes era una broma...). Ya dejaré la limpiadora y la sombra de ojos de Kiko que quiero probar para las rebajas.

Lo que sí quiero que se os quede grabado es eso de que nadie os va a querer más que vosotras mismas, así que, de una manera u otra, ¡¡¡¡¡¡a mimarse se ha dicho!!!!!!! Un detallito, una sesión de peluquería, o una simple tarde haciendo lo que más os apetezca, para vosotras solas, es algo que seguro que os merecéis, ¿verdad?

¡Feliz Navidad!



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