Obsession (y no de Calvin Klein)


Tengo una mente un poco obsesiva-compulsiva. En el sentido de que, como me dé por algo, la hemos liado. Me he llegado a pasar noches sin dormir porque se me había pegado una cancioncita (y muchas veces lo peor es que ni siquiera me gustaba) y no he podido dejar de cantarla. Seguro que a ti te ha pasado más de una vez. El problema es que no sólo me ocurre con canciones. Me pasa con frases, con nombres de personas (del presidente de Kirguizistán, por ejemplo, si lo he oído en el telediario y me ha parecido curioso), con expresiones (en inglés son mis favoritas, como escuche una que no conocía y me guste, ahí me tienes repitiéndola como una panoli). Y, lo peor: puedo también tirarme una noche medio soñando con la serie, la película o el libro que acabo de ver. Intentando darme explicaciones sobre por qué a tal personaje le ha pasado tal cosa, cómo podría solucionar sus problemas, o incluso desarrollando yo la trama a mi antojo. Pero medio dormida, ¿eh? Y no lo puedo evitar. Una más de mis taras, qué le vamos a hacer. Si hubiera nacido pantalón, estaría en el Lefties.

Como ya supondrías, en temas de belleza me pasa lo mismo. Hace unos años llegué a tener tal obsesión con ir al gimnasio y hacer deporte que, día que no hacía algo, día que estaba de mala leche, o inquieta cuanto menos. Aunque fueran unas sentadillas y unos abdominales en casa, tenía que hacerlos. Parecía un poco loca. Si no había dormido apenas no importaba, mis 45 minutos de step en la máquina del gimnasio eran sagrados. Eso sí, tenía el culo como una piedra pero unas ojeras… Y lo peor es que además estoy mejor ahora, que hago una cantidad de deporte moderada (dos o tres días a la semana, como mucho, en mi elíptica, y algunos ejercicios de pesas ligeros; para algun@s será poco, pero es que una tiene vida aparte de eso). Sobre todo porque mis piernas pasan de estar normalitas a ser directamente las de Roberto Carlos con un par de días de ejercicio, y tengo que tener cuidado.

Y qué decir de las pinzas de depilar…Pueden ser un instrumento peligroso en mis manos si enciendo las luces del espejo del baño, porque entonces no hago más que ver pelitos, y pelitos, y me puedo tirar media hora con ellas. Y quedarme sin cejas, lo cual no es nada favorecedor si no eres fan de Nosferatu. O de los desfiles de la temporada primavera-verano 2010 de algunos diseñadores.

También me obsesiono tapándome las ojeras con el corrector. Yo me sigo viendo ojeras aunque me haya gastado medio tubito del producto. Y no porque el corrector sea malo y tape poco, no. Es que yo me sigo viendo ojeras. Soy lo que podría llamarse ojeroréxica. Lo cual, aparte de raro, no es bueno porque cuando te pones demasiado corrector la zona se ve cargada, las arrugas se marcan más y pareces lela, en definitiva.

Te podría enumerar algunas más de mis obsesiones (el orden en el neceser del bolso, en el de maquillaje de casa y en las cremas en el armario del baño; las muestras de cremas; el pelo que se me cae cuando me lavo la cabeza –puaaaaaaaj, qué asco, no lo soporto -; los pelitos de las piernas que creo que me quedan después de depilarme…) , pero la verdad es que quiero que nos sigas leyendo, y no es plan, ¿no?

Pero te tengo que contar la última, no lo puedo evitar (¿lo ves?: Obsesiva compulsiva): ahora que se me ocurre también, soy celulitoréxica. Seguro que sabes qué quiero decir. Por mucho deporte que haga, por muy delgada que esté, por muy firme que tenga la piel…la celulitis está ahí fuera. O eso veo o, al menos. Aunque a veces, muy pocas…no la veo!!! No está!!!! Ah, no, Rosa, que no te has quitado las medias, so bruta. Pero en este caso, realmente, es normal que la vea. Porque la celulitis sigue ahí. Es como cuando Santiago Segura decía que era anoréxico porque se miraba al espejo y se veía gordo.

Maquillaje de verano


¿Chicas? ¿Seguís ahí? ¿No nos habéis abandonado por ser una plasta? Ah, sí, tú sí que estás. Me alegro. Pues vamos al lío. Voy con otro clásico de los temas del verano. Que no es las vacaciones de Belén Esteban ni las domingas de la Lomana, sino el maquillaje en esta época.

En verano, como nos dicen cada año, se llevan lo maquillajes en tonos dorados y ocres, naturales, o luminosos para las sombras, y los polvos de sol son la estrella. Las bases de maquillaje que se usan deben ser más ligeras que en invierno, o bien pasarse a los polvos directamente. Y las texturas en crema, para quien las lleve bien, son preciosas por la luminosidad que dan. Hablando de luminosidad, acabo de leer un truco muy interesante (en Tuimagenpersonal.com): como tu base de maquillaje de invierno será más clara que el tono de piel que tienes ahora, puedes usarla sólo en la zona T (frente, nariz y barbilla) para iluminarla, y luego usar los polvos de sol para broncear el resto. Sobre la aplicación de los polvos bronceadores, puedes verlo en la foto de Ariadne Artiles: para dar un aspecto como de recién llegada de la playa, aplica los polvos de sol en horizontal sobre la frente y luego sobre la nariz y los pómulos, también en horizontal (es decir, desde la nariz hacia los lados, cubriendo todo el pómulo, que no mejilla), y en la barbilla. Yo, cuando estoy menos bronceada, me los aplico de otra forma: un toque en la nariz, otro en la frente, y desde las sienes hago una especie de “3” que va de la sien al pómulo, y de éste a la mandíbula (¿lo entiendes, o me explico como un libro cerrado?).

En mi caso, debo decir que me maquillo igual en verano que en invierno, al menos a diario. No me pongo base de maquillaje y me aplico directamente los polvos de sol, salvo que me quiera arreglar más y me ponga antes la base de maquillaje en polvo Nude de Dior, que es fantástica. Los calores me hacen preferir todas las texturas en polvo, porque entre el calorcillo, el sudor y la grasa de la piel las texturas en crema se me acaban derritiendo en la cara y, o bien el colorete desaparece a los cinco minutos, o las sombras se me acumulan en los pliegues del párpado. Y no está una para parecer un cuadro de Picasso, la verdad. Mejor texturas en polvo, que se mantienen en su sitio. Aunque he de reconocer que me encanta cómo quedan los coloretes en crema. Los de Mac y Bobbi Brown son preciosos. Tengo uno de Deliplus, en un rosa muy favorecedor, pero tiene el inconveniente de que recién puesto me da la sensación de parecer una muñeca pepona, y a los cinco minutos ya ha desaparecido, con lo cual…


En cuanto a los ojos, como decía antes, las sombras ocres, doradas, marrones y de toda esa gama quedan súper naturales y destacan la mirada, sobre todo si tienes la suerte de tener los ojos marrones, como yo (¡reivindiquemos los ojos marrones, que están tan desprestigiados, chica!). De nuevo, hago referencia a Ariadne Artiles (esta chica me parece de lo más guapa, además siempre está fabulosamente maquillada, peinada, tonificada y definida; ains, qué envidia más sana…). Si te fijas en sus fotos, casi siempre lleva los ojos maquillados en tonos marrones dejando el párpado móvil con un toque de sombra clara para darle luz, con la sombra marrón oscura enmarcando todo el ojo, párpado inferior incluido, y con pestañón y eyeliner. Ojazo, vamos. Juro que lo he intentado mil veces, pero no consigo verme tan bien al maquillarme así. Es como si las sombras marrones me dieran la sensación de tener más ojeras. O estoy un poco obsesionada con eso, que también, ya os contaré otro día. Si lo que preferimos es dar algo de color al ojo, por ejemplo para salir de noche, me encantan en verano los ahumados en tonos verdes luminosos (de nuevo, con los ojos marrones quedan genial). La sombra Swimming, de Mac, es preciosa. Y los ahumados en dorados (la sombra Holographic, de L’Oreal, en dorado, es una pasada). También se llevan este año las sombras azules, aunque me recuerdan a mi madre en los años ochenta y no me van demasiado.

En cuanto a texturas, como comentaba al principio, las sombras en crema son muy favorecedoras porque dejan un tono brillante y, en teoría, duran mucho. Muchas firmas tienen este tipo de sombras, pero me llamó especialmente la atención un anuncio en prensa sobre las sombras en crema de Cargo para Sephora. Es una especie de caja rectangular con infinitud de tarritos con sombras en crema, en muchos colores, y por un precio muy asequible.


En el apartado de los labios, siempre me han gustado los brillos y glosses, y más para el verano. Deliplus tiene, en la línea del maquillaje solar, aparte de unos polvos de sol súper favorecedores (que además tienen SPF10 y son prolongadores del bronceado), un brillo-bálsamo que se llama Bronzingold (como los polvos). Tiene SPF10 también, está en dos tonalidades de dorado-marroncito-color natural, y huele genial. Además, hidrata mucho los labios. Y tenemos los glosses de Clinique (Lipbalm), Lancôme (Juicy Tubes), Mac, Bobbi Brown, The Body Shop y demás marcas, que son muy agradables también.


Por último, las uñas. Me gusta llevarlas siempre pintadas, sobre todo con la manicura francesa (salvo a veces, ya sabes), pero el verano es el momento ideal para dejarnos llevar un poco más y recurrir a colores más llamativos. Y en los pies mucho más. Me encantan los rojos vivos, los rosas ácidos y los corales, aunque he tardado en atreverme a usarlos. Si te pasa lo mismo, empieza por los pies. Unas buenas uñas pintadas en colores vivos hacen más bonitas unas sandalias planas, por ejemplo. Deliplus (otra vez, nuestra amiga Mercadona, que está en todo) tiene unos tonos preciosos. Si tu presupuesto puede permitirse algo más alto, tienes las lacas de Dior y Chanel, con un colorido fantástico (aunque debo decir que los tonos Taupe y el verde jade que tanto se están llevando estas temporadas no me convencen nada). Eso sí, si vas a llevar las uñas pintadas en colores vivos y/o fuertes (aunque sean oscuros) llévalas bien cortitas y cuadradas si no quieres parecerte a tu tía abuela.


Así que nada, después de este ensayo sobre el maquillaje estival, queda que te pongas manos a la obra. ¿No te apetece, después de leer cosas sobre belleza y maquillaje, ponerte en seguida a darle a las brochas y salir del baño monísima? A mí sí…

Y yo con estas...uñas.

Me he pintado las uñas de color rosa fuerte. En manos y pies. Habiéndome dejado las uñas muy cortitas y cuadradas, como debe ser. Y es un color brillante, intenso, súper veraniego y trendy. Vamos, que me estoy mirando las manos todo el día porque me encanta como queda y me veo muy fashion, como si mis manos pudiesen salir ahora mismo en la Elle de este mes dentro del reportaje de belleza que han hecho sobre los colores de esmalte de moda, con unas fotos chulísimas.
¿Qué pasa? Pues que, cuando le pregunté a mi chico (chico, marido, pareja, compañero…) si le gustaban mis uñas, su cara fue de que “no precisamente”. De hecho, su frase fue “me gustan más otras veces que las llevas más…elegantes”. Lo cual me llevó a la reflexión que varias veces me he hecho: ¿Qué cosas de belleza y moda que son fashion, se llevan, nos encantan a las chicas porque salen en las revistas o las llevan las famosas, odian los chicos?




Sobre estilismo, había el otro día en msn.es un artículo que decía “Lo que ellos odian en moda”. Y hablaba de una serie de prendas y looks que se llevan un montón y con los que seguro que muchas nos vemos divinas pero a ellos les espantan. Ejemplo: las gafas de sol grandes. Aunque supongo que esto se podría matizar. Están las gafas de sol grandes, estilo Jackie O, en pasta, que quedan estupendas (si te quedan estupendas, claro, algunas tenemos la cara súper fina y nos sobran gafas por los dos lados, lo que no queda nada bien), y están las gafas grandes tipo aquellas Dior de hace cinco años que empezó llevando Vicky Beckham y que tapaban media cara, un poco horrorosas. Supongo que se refieren a eso en el artículo. También decía que odian los flecos, las sandalias gladiador (las que llegan hasta las rodillas, y la verdad es que lo entiendo, porque son un poco…no sé), o los monos (seamos sinceras, o tienes el cuerpo del siglo y el mono es realmente bonito, o queda como un saco). Y no me acuerdo de más, pero había una buena ristra. Ah, sí: odian los leggings y los pantalones harén. Con lo que nos gustan a las chicas, ¿eh?


La verdad es que lo entiendo. Porque hay prendas y estilismos que quedan estupendos, pero en las fotos de una revista, no para ir a tomarte unas cañas. En el blog de Asun de Tuimagenpersonal el otro día hablaban de lo que se llevan este año los zuecos de madera. Apuesto a que no hay ni un tío al que le gusten (salvo que sea tirolés). Y menos si los llevas con calcetines, como decían en el blog. Lo mismo que las mezclas de estampados, ciertos escotes, las medias que no sean negras o color carne (qué expresión más fea, por diosa, “color carne”, puaj), los botines peep toe…


Recuerdo, hace tres años, que Siena Miller salió en las revistas llevando unas sandalias de cuña que se ataban al tobillo. Como llevaba un pantalón pitillo (y sin haberlo planeado, me ha salido un pareado), se las ató por encima del pantalón. Y estaba súper estilosa, la verdad. Hasta yo la imité. Pues ahora que lo pienso, seguro que más de uno pensó “menuda hortera, la tipa esta”.
¿Y en belleza? Pues más de lo mismo. Léase lo de mis uñas, para empezar. Creo que nos dan ciertas licencias con las uñas de los pies (salvo si las pintamos de negro, eso no les gusta nada), pero en las manos no entienden lo que se salga de la manicura francesa, el rosita claro y el rojo (y eso muy de vez en cuando). Anda, que vete tú a hablarles ahora del color “taupe”. Te dicen que eso es color diarrea y se quedan tan anchos.


Igual que les pasa con ciertos looks. Una coleta tirante y engominada, dejando lo que es la coleta en sí rizada, por ejemplo. La verdad es que a mí no me gusta, pero creo que a ellos menos todavía. Y lo digo porque cada vez que sale Carmen Ro en DEC o Espejo Público el comentario es “Qué horrorosa. Parece un tío (no hay nada que les ponga menos)”. Sin embargo, es un look estrella en verano. O los ojos ahumados en negro, que la verdad es que hacen una mirada espectacular, pero en ciertas ocasiones no les cuadran. O las sombras de ojos de colores (creo que a la mayoría lo que les gustan son los ojos en colores maquillados naturales). O las melenas largas con las ondas surferas que tanto se llevan y que tanto estamos aprendiendo a hacernos con las planchas este año (me encantan). En este caso, lo que no les gusta es que queden poco naturales, tipo los tirabuzones que nos hacían de pequeñas (bueno, a las que se los hicieran, mis padres eran más modernos que eso y directamente me cortaban el pelo tipo paje; qué trauma, por diosa) o como las llevan las concursantes de Gran Hermano cuando van de invitadas a Sálvame Deluxe. O los labios con un gloss precioso pero que los hace más pegajosos que un caramelo medio derretido.


Básicamente, lo que ellos quieren es naturalidad. ¿Qué llevas el pelo largo, ondulado, brillante, y un maquillaje que parece que vas con la cara lavada pero, eso sí, con una cara buenísima, y unas uñas cuidadas pero discretas? Estupendo, es lo que les gusta. Lo mismo has tardado en producirte tres horas, pero eso a ellos no les importa (si no tienen que esperarte).


En fin, estoy a lo mejor hablando de más y generalizando unos gustos que, lógicamente, no conozco en todos los chicos, pero bueno. Espero que el que nos lea nos deje un comentario y nos ilustre un poco, porque nos haría un gran favor a todas, ¿no?

Usa protector solar


Para inaugurar el blog en el primer post vamos a hablar de uno de los productos mas cotizados en verano: el protector solar.O al menos debería serlo, ya que no hace falta que os diga que la piel hay que protegerla del sol y de sus efectos nocivos.

A estas alturas casi todas nos sabemos la lección de que hay que protegerse la piel del sol no sólo en verano, sino todo el año, pero en esta estación más aún. Y que no deberíamos bajar de un SPF 30 para el cuerpo e incluso un 50 para el rostro. Pero aún nos resistimos a aplicarnos factores tan altos pensando que así no nos broncearemos. Pues estamos equivocadas. Usando un SPF 50+ en el rostro, puedes broncearte igual, pero además evitar las manchas, y no quemarte. Eso si, puedes tardar una semanita mas en broncearte.

Os voy a hablar solo de productos que utilizo y he utilizado, productos que tengo en casa y he probado en mi propia piel. Que por cierto, es entre mixta y grasa, dependiendo la temporada.

Empiezo por una novedad que adquirí hace un mes: Nivea protect & Bronze. Yo tengo el de SPF 30, aunque también hay 20. Mi piel es bastante clara, aunque no blanca blanca... igual hubiera cogido un poco mas de protección pero parece ser que en esta gama no hay.

Contiene extracto de regaliz que activa la melanina propia de la piel para un bronceado más rápido. Sin autobronceador" Su formula es ultraligera , no grasa y resistente al agua (esto no lo he comprobado todavía)

Me ha gustado mucho su textura ligera al aplicarla y como se funde en la piel, eso si hay que extenderla bien ya que tarda un poco en penetrar.
Después de su uso y un baño de sol de una "horita" noto que he cogido un colorcito bronceado en el cuerpo muy bonito, y para solo haber estado una hora esta muy bien!!

Para las que queréis un bronceado intensivo, el aceite solar en spray de nivea es uno de los mejores que he probado. Eso si solo tiene SPF 6, por lo que es aconsejable para cuando ya estas bastante bronceada y sobretodo hay que ir re-aplicando el producto cada media hora mas o menos.

Para el rostro estoy utilizando Sun Fluid FPS 30 de Eucerin para pieles normales y mixtas. En mi caso mi piel tiende a grasa, pero este fluido al no ser graso va bastante bien a este tipo de pieles. Además es apta para pieles acneicas. También la tenéis factor 50.

No me olvido del after Sun. Yo uso el After Sun lotion de Eucerin, el de Clinique y ahora tengo el que me vino de regalo con el protector de Nivea. Cualquiera de los tres es perfecto para calmar la piel así como hidratarla después de los baños de sol.

Para mi cabello, aunque el pobre no necesita que lo proteja porque luce hecho polvo en verano (bueno tampoco tanto), uso un spray con filtros UVA-UVB de Solcare (Mercadona). Tiene un olor peculiar muy veraniego y no engrasa nada el cabello.

Os dejo....A disfrutar del sol!!!
Bienvenida a Beauty Affairs. O bienvenido, si eres un chico (lo cual me sorprendería, gratamente he de decir, y al mismo tiempo haría que esto me diera un poco más de vergüenza de la que ya me da ponerme a escribir las cosas que se me pasan por la cabeza para que las lea alguien).

Estás en un blog donde vamos a hablar de belleza, fundamentalmente. Y de moda. Y de cualquier otra cosa que nos pueda parecer interesante (y que te parezca interesante a ti, claro, que eres quien leerá esto y la razón de ser del blog): bienestar, ejercicio, alimentación, buen rollo, productos, cuidados y todo lo que en general nos haga sentir bien (y que nos vean bien). Por eso lo hemos llamado Beauty Affairs: como un Ministerio de Belleza. Que englobe acciones, proposiciones y “políticas” que nos lleven a sentirnos más guapas, y donde puedes participar con tus comentarios e ideas.


Presentado el blog, me presento yo. Soy Rosa, el 50% de Beauty Affairs. Una loca de los sinónimos y las enumeraciones, como puedes leer (y de los paréntesis, porque siempre tengo algo que añadir o que explicar). Y a la que le encanta hablar de temas de belleza.
Estoy dispuesta a contarte todo lo que sepa y lea de belleza. Y, aviso a navegantes, dispuesta también a contarte todas las reflexiones que se me pasan por la cabeza sobre estos temas.




Ahora me toca a mí...soy Miriam, una apasionada de todo lo que tenga que ver con la cosmética y la belleza. En mis armarios no me cabe ni un "potingue" mas... pero aun así no dejo de adquirir día si día también nuevas compritas a mi colección. Y es que me encanta probarlo todo: textura gel, crema, granulado, mousse...nada se me resiste.. las novedades cosméticas son mi perdición y visitar nuevos centros de belleza en busca del tratamiento perfecto un hobby. Voy a contarte todo lo que sé sobre lo que tanto me gusta, lo que he probado, lo que no me ha funcionado, los centros que he visitado y etc.. Así que solo deseo que sea de vuestro agrado!

Esperamos que disfrutes con lo que os contaremos. Y que te sientas tan a gusto como para comentar lo que te apetezca.

De nuevo, bienvenida (y bienvenido, chico, que no me olvido de ti, “pa’ uno que tenemos”…)